4. Microbiota, en la salud y en la enfermedad

Imagínate un bosque lleno de plantas muy variadas, flores de mil colores, un bosque lleno de animales: de ardillas, de caracoles, y de pájaros de todos los colores. ¿Qué te inspira? A mí me inspira salud, equilibrio (eubiosis). Ahora imagínate un bosque en el que solo hay dos tipos de plantas, y además están marchitadas, es un bosque sin apenas animales. ¿Qué te inspira? A mí me inspira, enfermedad (disbiosis intestinal).

La microbiota saludable decimos que está en estado de eubiosis. Y ¿cómo tiene que ser esta microbiota?

  • Tiene que tener un buen equilibrio entre microbios “buenos” y “malos”.
  • Tiene que haber una buena diversidad de microbios: cuanto más diverso, mejor.
  • Y hay algo que caracteriza muy bien a la microbiota saludable, y es que es una microbiota resiliente.

Microbiota resiliente

¿Qué quiere decir resiliente? Una microbiota es resiliente cuando es capaz de mantenerse estable ante las perturbaciones (Dogra et al., 2020). Por ejemplo, si te comes un croissant rebosante de chocolate con su correspondiente café con leche bien azucarado, y no te pasa nada, no tienes síntomas; pues probablemente tengas una microbiota resiliente. Pero, si cada vez que comes ese croissant, o cualquier otra porquería del estilo, te pasas tres días con la barriga hinchada y dolorida, es muy probable que tengas una microbiota poco resiliente. Una microbiota resiliente, se caracteriza por tener una buena diversidad de microbios.

Disbiosis intestinal

Entonces, ¿qué pasa cuando la comida te sienta mal, se te hincha la barriga por cualquier cosa, incluso comiendo una inocente manzana? Recuerda el bosque triste, con pocas plantas y marchitadas y sin a penas animales.  Tenemos un intestino con poca diversidad de microbios, tenemos un intestino poco resiliente. Estamos ante una situación llamada disbiosis.

Cuando esto ocurre, perdemos el moco protector, perdemos uniones estrechas entre enterocitos, nuestras grapas. Por lo tanto, tenemos un intestino inflamado e hiperpermeable. Un intestino que no filtrará y permitirá la entrada de sustancias que en condiciones normales no atravesarían la barrera intestinal. Es decir, tenemos un foco de enfermedad.

Disbiosis intestinal y patologías asociadas

La microbiota intestinal desempeña un papel fundamental en el desarrollo de una buena cantidad de enfermedades y afecciones digestivas:

  • Enfermedad de Crohn, o colitis ulcerosa, divertículos y cáncer colorectal
  • Hinchazón o distensión abdominal, gases
  • Intolerancias alimentarias, como intolerancia a la fructosa, a sorbitol, lactosa, compuestos azufrados, histamina o gluten
  • Estreñimiento, diarrea
  • Digestiones lentas y pesadas, dolor, hinchazón, pesadez o acidez de estómago

Que problemas digestivos de la parte baja del tubo digestivo se asocian con una alteración de la microbiota intestinal, es algo bastante conocido. Pero, recientemente, se ha descubierto que alteraciones de la microbiota de la boca, el estómago o el duodeno, pueden provocar: dolor de estómago, pesadez, saciedad precoz o acidez (Cervantes et al., 2020).

Y fuera de lo relacionado con la digestión, existen numerosos estudios que muestran una estrecha relación entre la disbiosis intestinal y otras patologías asociadas (Chen et al., 2021):

  • En 2013 en EEUU, se publica el primer estudio, muy prometedor, donde veían una clara relación entre microbiota y obesidad (Clarke et al., 2014). Hicieron lo siguiente: recogieron las heces de dos chicas gemelas (por lo tanto, con el mismo material genético), pero una gemela era delgada, y otra gemela había desarrollado obesidad. Las heces de cada una de ellas se introdujeron a ratones libres de gérmenes, ratones estériles, y genéticamente idénticos. Los ratones con las heces de la gemela delgada, se mantuvieron delgados. En cambio, los ratones con las heces de la gemela con obesidad, se volvieron obesos.
  • Diabetes, hígado graso no alcohólico
  • Tensión arterial alta y aterosclerosis
  • Parquinson
  • Alzehimer
  • Alergias, eccemas, asma o patologías autoinmunes